La obra escultórica de Carme Cañete habita el cuerpo, la emoción y la memoria de la mujer a través de un vínculo íntimo con la naturaleza. Utilizando materiales nobles como la piedra y la madera, desarrolla una investigación nacida de la propia identidad: una mirada expuesta e inequívocamente honesta ante los tránsitos de la vida. En sus piezas, la figura femenina interactúa con un entorno pendular, capaz de experimentar tanto la sutileza de una caricia en la piel como la agudeza de sus heridas.
Mediante la talla la artista transforma estos momentos de intimidad en volúmenes orgánicos cargados de tensión emocional. Su propuesta dota a la materia de una vida propia, tendiendo un puente estético que invita al espectador a reconocerse y confrontarse en el reflejo de la otra.